Se reúnen aquí cuatro obras teatrales, todas ellas capaces de ser incluidas dentro de un género chico rioplatense, definido como tal por oposición al teatro culto, serio o clásico. Su tiempo es el de las primeras décadas del siglo veinte, su ambiente predominante el de los barrios populares, con personajes que incluyen a menudo al inmigrante, y un lenguaje que a veces refleja y otras influye sobre el habla popular. Pueden reconocerse influencias varias en estas producciones, entre ellas la zarzuela española, y a su vez colocarlas en el lugar precursor del desarrollo teatral posterior, como en el caso del grotesco.
Menospreciadas al comienzo por la crítica, cuando no descalificadas por razones de moral y buenas costumbres en círculos conservadores de su tiempo, estas producciones pueden constituir hoy una sugerente ventana hacia la vida y la literatura porteñas de casi un siglo atrás.